Ubicado en la costa del Pacífico colombiano, en el departamento del Chocó, este territorio reúne en un mismo lugar selva, océano, ríos, manglares, playas y una biodiversidad extraordinaria.
Lejos del turismo masivo, el Pacífico colombiano conserva una naturaleza que todavía marca sus propios tiempos. Acá la selva llega hasta el mar, los animales aparecen cuando menos lo esperamos y las comunidades mantienen una relación profunda con el territorio.
Durante esta expedición vamos a adentrarnos en ese mundo.
Vamos a caminar por la selva durante el día y también cuando cae la noche, atravesar manglares y pantanos, buscar anfibios, reptiles, arácnidos e insectos y aprender a observar una fauna que muchas veces pasa completamente desapercibida.
Pero la selva es solamente una parte de la aventura.
El océano Pacífico va a acompañarnos durante todo el viaje. Vamos a navegar sus aguas, practicar snorkeling, buscar ballenas jorobadas durante su temporada de visita y disfrutar de algunas de las playas más remotas de la región.
También vamos a conocer a las comunidades que habitan este territorio.
Compartiremos experiencias con comunidades Emberá, conoceremos sus tradiciones, sus bailes, sus formas de vida y la manera en que mantienen viva una cultura profundamente conectada con la naturaleza.
Y vamos a descubrir que conservar este territorio no es solamente proteger animales y plantas.
También es proteger historias, conocimientos y formas de vida.
La gastronomía será otra parte fundamental del viaje. Pescado fresco, productos locales, frutas tropicales y preparaciones tradicionales del Pacífico colombiano van a formar parte de nuestra experiencia.
Bahía Solano no es un viaje para recorrer una lista de lugares.
Es una expedición para adentrarnos en un territorio extraordinario, observar su vida silvestre, conocer a quienes lo habitan y entender por qué este rincón del planeta merece ser protegido.
Vamos a recorrer diferentes senderos dentro de la selva, tanto durante el día como después del atardecer.
La noche transforma completamente el bosque. Con nuestras linternas vamos a buscar especies que permanecen ocultas durante el día: anfibios, arácnidos, reptiles, insectos y otros habitantes nocturnos de la selva.
Cada caminata es diferente y nunca sabemos qué vamos a encontrar.
El Pacífico colombiano es uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta.
Durante nuestras caminatas vamos a aprender a identificar huellas, sonidos y movimientos entre la vegetación para intentar encontrar parte de la fauna que habita esta región.
La observación requiere paciencia.
Acá no se trata de ir detrás de los animales, sino de aprender a encontrarlos respetando su espacio.
Durante la temporada de ballenas vamos a navegar el Pacífico en búsqueda de uno de los animales más impresionantes que visitan estas costas.
Las ballenas jorobadas llegan a estas aguas para reproducirse y tener a sus crías, convirtiendo al océano en uno de los grandes escenarios naturales de esta expedición.
También vamos a meternos en el Pacífico.
Dependiendo de las condiciones del mar, realizaremos actividades de snorkeling para descubrir la vida que existe debajo de la superficie.
Una forma diferente de experimentar este ecosistema y entender que en el Pacífico la aventura continúa incluso cuando dejamos la selva atrás.
Visitaremos la comunidad Emberá de Las Marianas, donde vamos a compartir un momento con las mujeres de la comunidad.
Sus bailes, cantos, colores y tradiciones forman parte de una cultura que lucha por mantenerse viva y transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.
También tendremos la posibilidad de conocer algunas de sus actividades tradicionales y compartir desde el respeto una experiencia cultural auténtica.
Nos trasladaremos hasta Nabugá, una comunidad rodeada de naturaleza donde podremos conocer su entorno y llegar hasta una cascada natural.
Después de la caminata, tendremos la posibilidad de refrescarnos en sus aguas y disfrutar de uno de esos momentos que solamente aparecen cuando nos alejamos de los caminos habituales.
Visitaremos la región del Valle, donde podremos participar de una experiencia de conservación vinculada a las tortugas marinas.
La liberación de tortugas es uno de esos momentos que permiten comprender la importancia de proteger los ecosistemas que estamos recorriendo.
Una experiencia sencilla, pero difícil de olvidar.
Cuando cae el sol, la experiencia no termina.
Las noches estarán acompañadas por fogones, historias, conversaciones y el sonido constante del Pacífico y la selva.
Un momento para bajar el ritmo, compartir lo vivido durante el día y simplemente escuchar.
También vamos a compartir una de las expresiones culturales más tradicionales de la región: el famoso baile de la Ruca.
Una experiencia para encontrarnos con la comunidad desde la música, el movimiento y la celebración.










Nuestro viaje comienza en Medellín.
Llegaremos a la ciudad y tendremos una primera noche para descansar y prepararnos para lo que viene.
Al día siguiente nos espera uno de los momentos más emocionantes del viaje: nuestro ingreso al Pacífico colombiano.
Nos levantaremos temprano para tomar nuestro vuelo interno hacia Bahía Solano. Al llegar nos estarán esperando los tradicionales tuk-tuks, que nos llevarán hasta el puerto.
Desde allí continuaremos el viaje en lancha por unos 15 minutos, navegando por las aguas del Pacífico hasta llegar a nuestro hospedaje.
Durante nuestra estadía nos alojaremos en un ecohotel ubicado dentro de un territorio de más de 120 hectáreas, que funciona además como jardín botánico.
Este lugar será nuestra base para explorar la región.
Vamos a poder observar especies de fauna local, conocer árboles y plantas nativas y descubrir el trabajo que se realiza para la conservación de este ecosistema.
Y hay algo que hace todavía más especial este lugar.
A pocos metros de nuestros bungalows tendremos al océano Pacífico.
Durante el día será nuestro escenario de aventura.
Por la noche, será parte de la banda sonora del viaje.
El sonido de las olas mezclándose con los sonidos de la selva será una experiencia en sí misma.
Cada día será diferente.
Y eso es justamente lo que buscamos.
Acá no venimos solamente a mirar.
Venimos a observar.
A escuchar.
A caminar despacio.
Aprender a reconocer un movimiento entre las hojas, un sonido en medio de la oscuridad o una sombra que aparece entre los árboles.
Venimos a meternos en el agua, navegar el océano, compartir con quienes habitan este territorio y entender que la naturaleza y las comunidades forman parte de un mismo ecosistema.
Porque cuando uno se va del Pacífico, no se lleva solamente fotografías.
Se lleva sonidos.
Historias.
Encuentros.
Y una nueva forma de mirar la naturaleza.
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